Derrota.
Eterno luchador siempre ganaste todas tus batallas incluso aquellas que ni tú sabías que librabas. Y yo, cabezota como siempre, me empeño en compararte con aquellos que se cruzan por mi vida pero tú, amor, eres huracán y ellos sólo son brisa. Es verano y te permito la entrada a mis pensamientos y te dejo campar a tus anchas y se me olvida que algún día de estos a golpe de lágrimas tendré que echarte sin que nadie pueda ayudarme a recoger los destrozos. Si en algún momento te olvido, lo hago como quien deja de ser consciente de que inspira y espira pero respira continuamente. Como una canción que suena tan bajito y desde hace tanto que ya casi ni se escucha, y aún así a veces la melodía me obliga a romper a llorar. No existen poemas a tu altura ni me atrevo a intentar inventarlos pero no puedo tratar de contener las palabras si se me escapan en cascada entre los dedos porque mis manos se vuelven locas, locas y vacías, sólo por pensar en...