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Mostrando entradas de 2018

Cierro interrogación.

No sé. No sé cómo empezar lo que no sé que quiero decir. No sé si no sé a dónde voy o si no quiero saberlo, pero siento como si fuera a saltar de cabeza por un  precipicio mañana, o pasado, o al otro. Y siento como si no me importara reventarme contra el suelo y a la vez me preocupase encontrar todos los trocitos de mí que quedasen desperdigados por ahí. No sé. No sé, y prefiero no saber, porque una de las pocas certezas que tengo dice que, ni estoy donde quiero estar, ni voy a donde quiero ir. Me falta paz, me falta tranquilidad, me faltan los significados de todas las canciones. Tal vez lo que pasa es que sólo necesito una bocanada de aire fresco y cada vez que respiro inspiro alquitrán. No sé. No sé dónde se me quedaron las ganas, la verdad. Como si en mitad de una mudanza de corazón las hubiera metido en a saber qué caja y se hubieran traspapelado en un almacén. Como si la luz de los fluorescentes las hubiera marchitado un poco. Como si nunca hubiera...

Puntos de inflexión.

"He odiado las palabras y las he amado, espero haber estado a su altura". La ladrona de libros (Markus Zusak) Tú. Sí, tú.  Que tienes miedo de lanzarte a escribir porque crees que se te ha olvidado, como si lo único que tuvieras que hacer no fuera tan sencillo como abrirte en canal y dejar que la sangre fluya. Tú, que vives a bordo de una montaña rusa y a veces sólo necesitas un poco de paz. Que desde fuera pareces un mar en calma y por dentro truenas. Que te has perdido otra vez y más que nunca, que rompes a llorar de repente porque sí. Porque la tormenta a veces se desborda. Tú. Que atravesaste un infierno sin pestañear y ahora no sabes a qué espina aferrarte. Que piensas que ya no tienes fuerzas y entonces avanzas un poquito más. Que no ves la puñetera luz al final del puñetero túnel, pero confías muy ciegamente en que en algún momento tiene que llegar. Tú, que tenías tanto que contar que dejaste de hacerlo por miedo a las palabras que pudieran salirte de dent...

4923.

Decido volver a escribir y lo primero que hago es publicar un borrador que en su momento me guardé para mí. Ahora tiene menos sentido, porque llevamos 3 meses de 2018 y esto era una despedida al 17, pero, ya ves tú, el 2017 fue lo que fue y eso no va a cambiarlo nada. Luces y sombras. Lágrimas y lecciones. Ojalá hubiera sido distinto, y, sobre todo, ojalá no se me olvide nunca todo lo que aprendí. Por ese motivo, sólo por ese, merece la pena publicar estos textos hoy: un  intento de poema y una carta a mi yo del pasado, o del futuro, no lo sé, el día que hice la cuenta de las cosas buenas que había ido apuntando a lo largo de 365 días. Ni de lista de propósitos, ni de pies derechos, ni de nada rojo, ni de deseos. Nunca fui de nada de eso. Pero sí fui de hacer balance, de hacer trampas en el último momento y de vencer todo mi peso en el lado de lo bueno. Ojalá abriese los ojos y fuese un julio distinto, ojalá no hubiese descubierto que cuando parecía que no podía más,...