Esta eterna sala de espera.
Vaya por delante que creo ciegamente que, por muy mal que salga todo, nunca sabes cuándo va la vida a darte una sorpresa que haga que no consigas dormir por la noche de la emoción. Que vivo comida por la ansiedad pero que esa misma ansiedad oculta una esperanza infinita que confía en que, al final, de una manera u otra, todo va a salir bien. Todo. Incluso eso que no va a salir bien. Tal vez por eso a veces disfruto de ese momento en el que absolutamente todo está torcido, por las noches no consigo dormir de angustia, nada sale bien y la luz al final del túnel no tiene fuerzas ni para parpadear con debilidad. Me reconforta ese vacío porque, a ciegas, creo sinceramente que todo puede estar a punto de cambiar. Porque necesito creerlo y necesito que cambie . Igual no pasa porque, aunque a veces parezca que nada puede ir a peor, en el fondo sí puede, pero no es una certeza que me convenga paladear demasiado. Persona con miedo a tomar decisiones toma una decisión...