Hoy he soñado contigo
Hoy ha salido el sol y yo he soñado contigo. Igual ha sido porque el otro día vi una tienda donde compran y venden vinilos, en la calle Esparteros y pensé en ti y desde entonces lo estoy haciendo más de lo habitual.
Era un sueño de los que se me repiten mucho, en los que huyo porque alguien, que no sé quién es, me persigue. Pero, al final del sueño, aparecías tú y ya no pasaba nada más. Ni huía ni me perseguían, sólo mi frente seguía estando a la altura exacta de tus labios y mi cuerpo encajaba a la perfección en el hueco de tus brazos. Y ya está.
Me he despertado con una punzada de dolor en el costado y enfadada. No contigo, ni conmigo, con la forma de ser de las cosas.
Una vez escribí que, a veces, mis textos son una necropsia y las necropsias significan que algo se ha muerto. A mí la muerte me da mucho miedo. Me da miedo que duela y me da miedo lo definitiva que es, después de ella sólo hay un "nunca más". No hay segundas oportunidades, no hay vuelta de hoja, no hay arrepentimientos ni hay opción de volver atrás. Cuando algo o alguien muere, sólo puedes regresar a base de recuerdos y de sueños que, de lo incontrolables que son, rozan la crueldad.
Para mis textos, como para la vida, me gusta elegir las palabras con una precisión quirúrgica, para que signifiquen exactamente lo que tienen que significar. Por eso yo nunca usé la palabra amor entre nosotros. Porque no lo había. Cariño, tal vez. Deseo. Pero el amor es algo que nos venía demasiado grande, que se escribe en mayúsculas, porque no entiende de medias tintas, ni grises, ni matices. Tampoco se entiende unidireccional.
A veces, me siento otra vez una chica que se ve muy, muy pequeña y que piensa que el amor sólo les ocurre a otros.
Y, sin embargo, creo en el amor por encima de todo. Porque, en el fondo, siempre mantengo encendida y bailando la llama de la esperanza. De que, algún día, las cosas serán diferentes y saldrán bien. Y no dolerá. Aunque fuera el mundo se empeñe en gritar que nada merece la pena y acuchille a sangre fría la ilusión y la inocencia, yo creo que dejará de doler.
Pero, de momento, sólo pido despertarme con dolor y enfadada por haber soñado contigo otra vez.
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