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Felicidad.

Érase una vez, el mismo día que la primavera dio sus primeras puntadas azules al cielo, nació una pajarita que daba saltitos por el césped, mirando curiosa el extraño techo celeste que tenía encima. Además, un día, le pareció ver un par de pájaros surcándolo, juntos. Ella probó a mover sus alas del mismo modo que lo hacían los otros, pero sólo consiguió volver a caer al césped con las suaves plumitas de la cabeza todas despeinadas. Cierta noche, desvelada, salió a trompicones del nido para volver a ver aquel techo, pero el techo ya no era el mismo. Estaba oscuro y lleno de puntos que destellaban.  La pequeña extendió sus alitas hacia el cielo, intentando atrapar las estrellas, pero no llegaba. "Algún día yo también batiré mis alas como aquellos pájaros grandes y alcanzaré esos puntitos brillantes de ahí arriba". Día a día, la pequeña pajarita jugueteaba con las briznas de césped e intentaba batir las alas, cayendo una y otra vez, levantándose una y otra vez, sin dejar de ...

Fiveteen.

Ya no sé qué decirte o cómo decírtelo, pero es que las palabras no bastan para abrazar toda la felicidad que me regalan tus ojos, tu voz, tu piel, tú. Tú y lo que tú eres, lo que tú sientes, lo que tú me das. Tú. Hoy quince veces tú. Siempre tú.  Te quiero. Te amo. Te adoro. Mucho. Mucho. Muchísimo.

Eh, eh, eh. Frena. Respira. Sonríe.

Tú, sí, tú. El que siempre mantiene la calma, el que me calma. El que me tranquiliza, mi tranquilidad. Ese que me dice " no pienso dejar que esto te hunda ", esa frase que le faltó al Titanic para no zozobrar. Tú, sí, tú. Déjame calmarte igual que tú me calmas a mí, déjame ser tu tranquilidad. Déjame sacarte una sonrisa, déjame conseguir que te rías de esa forma que me vuelve loca.  Déjame no dejar que te hundas.

Bits of happiness.

La felicidad... Ese "algo" que todos queremos y no sabemos qué es, ni dónde está. Eso que pretendemos encontrar un día, tendido en la cama, como si fuera un vestido recién planchado cuando en realidad sólo son retazos. Y a partir de esos jirones se cose la felicidad... Y tú, besas y perfeccionas y das brillo a cada jirón,  a cada retazo de mi felicidad. Y los coses y me vistes con ella. Al final, tengo el vestido más bonito, hecho con un poco de todo, pintada de tus besos, bordada con tus dedos. Te quiero, Felicidad, te quiero. 

Mi rayo de luz.

Hay días que quieres tirar el mundo por la ventana... Hay días que desayunas cafés salados, que tu cara deja de ser una cara y se convierte en una maquinaria pesada en la que algún músculo perezoso no quiere formar una sonrisa. Que en la cena te sirven ganas de llorar, que te rompes un poquito. Y después... Es por la noche cuando entre las rendijas de la persiana se cuela un rayo de luz. El rayo de luz. Mi rayo de luz. El rayo de luz de tu mirada, de tu voz. El rayo de luz que se cuela entre las rendijas que mi persiana, que inunda mi habitación, que empapa mis manos y mis ojos y mi voz, un poco quebrada. El rayo de luz que lo recompone todo con sus manos, con cuidado, con esa delicadeza que enamora. El rayo de luz que demuestra que no vale la pena tirar el mundo por la ventana porque dentro hay demasiadas cosas bonitas. ...Luego, te das cuenta de que lo único que vale la pena tirar por la ventana es el día en sí.

Otra vez.

Sonreír, una y otra vez, una y otra vez, las veces que hagan falta. Recordar las manos que, a solas, se buscan, se buscan y se encuentran. Reescribir tu inicial y mi inicial y un siempre en tu piel. Resaborear el momento de tus labios, repintar mis besos en el lienzo de tu boca. Reenamorarme de ti en una cadena de plata que acaricia tu lazo azul. Revivir. Revivir cada segundo de cada instante de cada momento de cada rayo de luz a media luz. Recordarte, reescribirte, resaborearte, revivirnos.

Te quiero.

Te quiero. Hoy y siempre, escrito en tu piel con la tinta de las yemas de mis dedos, para que nunca se te olvide. Te quiero hasta llorar de felicidad, en ese momento en el que mi cabeza se da cuenta de que todo es verdad, que tú y yo somos nosotros, y que nosotros somos, de verdad. Te quiero en felicidad salada que brota de mis ojos. Te quiero en abrazos, cosquillas, sonrisas y risas. Te quiero en ternura, besos, miradas y "te quieros". Te quiero apoyada en tu hombro, te quiero apoyado en mi hombro. Te quiero de todas las maneras, te quiero por todo. Te quiero.