Dos puntos, cierro paréntesis.
Incluso cuando los días caen por si solos, cuando la alegría hay que recomponerla a cachos como un puzzle roto. Cuando llueve pero la fuente inagotable de sonrisas está un poco seca. Incluso ahí, estás tú.
Tú, haciendo que la distancia no se mida en kilómetros, si no en los milímetros que separan tus labios de los míos antes de un beso. Tú, consiguiendo que la palabra "cercanía" no se traduzca de manera literal. Tú, encajando uno a uno los trocitos de una sonrisa. De mi sonrisa.
"Dibujé tu sonrisa junto a la mía, me dormí con tu abrigo en el sofá" 20 de enero, La oreja de Van Gogh.
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