Tormenta de flores.
No hay tempestad que dure lo que dura un olvido, ni olvido que dure lo que tarda en llegar la calma.
No puedo quedarme quieta porque te encuentro demasiado cerca, demasiado dentro, como para no darme cuenta de que estás. De que no estás. Necesito atrapar el brillo de la Luna para ti, pero se me escurre entre los dedos y me araña la piel.
Se me escapan las palabras y me siento como si quisiera encerrar el viento que corre en mis manos. Necesito una caricia que me calme el corazón y ponga voz a las canciones que no sé cantar. Que el aire que maltrato y convierto en gritos te avise. Necesito correr.
Vivo a la espera de un cambio, un giro de 180 grados y una caída en picado. Un chaparrón que eche a perder esta capa de pintura. Una banda sonora que sustituya el silencio que quedó al cerrarse el ascensor. Un par de flores para que respire este campo de margaritas masacrado a base de decirme que no.
De repente soy una niña enrabietada lanzándole puñetazos al aire, llorando porque me ahogo y el oxígeno que me falta sólo puede dármelo quién me lo quitó al marcharse. De repente, acabo de volver hacia atrás, pero nunca lo suficiente.
No puedo quedarme quieta porque te encuentro demasiado cerca, demasiado dentro, como para no darme cuenta de que estás. De que no estás. Necesito atrapar el brillo de la Luna para ti, pero se me escurre entre los dedos y me araña la piel.
Se me escapan las palabras y me siento como si quisiera encerrar el viento que corre en mis manos. Necesito una caricia que me calme el corazón y ponga voz a las canciones que no sé cantar. Que el aire que maltrato y convierto en gritos te avise. Necesito correr.
Vivo a la espera de un cambio, un giro de 180 grados y una caída en picado. Un chaparrón que eche a perder esta capa de pintura. Una banda sonora que sustituya el silencio que quedó al cerrarse el ascensor. Un par de flores para que respire este campo de margaritas masacrado a base de decirme que no.
De repente soy una niña enrabietada lanzándole puñetazos al aire, llorando porque me ahogo y el oxígeno que me falta sólo puede dármelo quién me lo quitó al marcharse. De repente, acabo de volver hacia atrás, pero nunca lo suficiente.
Comentarios
Publicar un comentario