No vivir puede matar.
Tú, que no tenías ni idea de dónde estabas ni a dónde ibas, ni qué buscabas, ni qué querías, ni qué esperabas de la vida. Tú, te has imaginado un camino de flores de colores que brillan al sol, y de repente te inventas un destino incierto, inseguro, enclenque. Pero aquí hemos venido a jugar, ¿no?
De repente, vivir es revivir un flashback que te hace temblar de miedo e ilusión a partes iguales. La firmeza de las arenas movedizas, la adrenalina de las cuerdas flojas, las vistas desde el borde del abismo, el aire que te falta en la caída libre. El grito ahogado y el corazón al galope porque no tienes intención de abrir el paracaídas. Cuando supe que quería, me di cuenta de que podía.
Tal vez la vida sea como una parada de autobús, y ninguno frena para que te subas si no se lo pides tú. Tal vez los autobuses no lleven un cartel luminoso con su destino, tal vez la gracia sea no saber si vas a llegar al final del trayecto o si vas a despeñarte por el camino. Tal vez conformarte sea el mayor muro de contención que van a encontrarse tus sueños y la rutina sea quien termine por atrofiar tus alas, mientras relegas los deseos al mundo de lo irreal y todo se vuelve más gris.
Tal vez el miedo a lo desconocido pueda matar, porque tal vez los días estancos sean días muertos, y tal vez merezca la pena cerrar los ojos y saltar al vacío, pintar las horas del color de las arenas movedizas, de las cuerdas flojas y los abismos. Tal vez valga más ese aire que te falta en la caída libre que todo el oxígeno del mundo.
Tal vez los puertos seguros nos acorten la vida.
Tal vez sea hora de florecer otra vez y dejar al azar el color de los nuevos pétalos.
"La vida es de los que arriesgan,
de los que muerden sin prejuicios la manzana.
La vida es de los que arriesgan,
de los que apuestan todo a doble o nada".
Loquillo - La vida es de los que arriesgan
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"Como un funambulista imbatible,
leyendo en braille los pasos del siguiente mortal".
Vetusta Morla - Baldosas amarillas
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