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A veces, sorpresas.

Cuántas veces me río y canto y se me rompe la voz, y los ojos me brillan un poco empapados. Cuántas veces al doblar la esquina se me llena el alma de tristeza. Cuántas veces aún me tiemblan las manos cada vez que intento recordar cómo se sentía tu piel. Cuántas veces todavía zozobro un poquito. Sin embargo también hay veces que, al notar que me hundo y que el agua no me deja respirar, me doy cuenta del poco sentido que tiene todo. Me doy cuenta de que si primero lucho por mí, luego podré luchar por lo que me dé la gana. Pero si lo hago al revés no habrá fuerzas que puedan sostenerme y me caeré, zozobraré y me hundiré. Y un día... sorpresa. Un sobre y un remite de color rosa. Una chispa y un incendio. Felicidad. Habla de los te quiero que se dicen con demasiada facilidad y me dice que me quiere mucho y de verdad. Habla de la amistad como si fuera un chicle que, a veces, la gente tira cuando se cansa. Me dice, por favor, que nunca me canse de ella y que nunca tire ese chicle, p...

Lo que cabe en una caja.

Nunca imaginarías todo lo que cabe en una caja. Caben sueños, aterrizajes en avión, " prométeme que nunca me vas a olvidar ", quizás , conciertos, sorpresas, flores, mariposas, canciones, barcos insumergibles, viajes en tren, reencuentros, tinta negra, ojos verdes, planes, fuerza... Lágrimas; ni te imaginas la de lágrimas que caben, como si tu letra plasmada en un papel fuese un detonador y mis ojos fuesen dos bombas. Tampoco imaginarías todo lo que no cabe en esa caja, todo lo que no he podido meter por no poder arrancarlo de su sitio. No cabe el amor, no caben las caricias ni los besos. No cabe todo lo que te echo de menos. Tampoco cabe el corazón ni caben todos los recuerdos que desordenan mi cabeza. No cabe el futuro. Y, aunque sienta como si se me rompiera el alma en pedazos una vez más, elijo la caja más bonita para guardar los recuerdos más bonitos que tengo.  A veces duermo y me despierto llorando. Cuando se tienen pesadillas sueles agradecer despertarte, ...

La diferencia entre "nosotros" y "tú y yo".

Nuestras vidas, nuestras risas, nuestras bromas, nuestros juegos, nuestros besos, nuestros planes, nuestros buenos días, nuestras buenas noches, nuestras siglas, nuestro siempre , nuestros trenes, nuestros sueños, nuestras promesas, nuestras despedidas, nuestros reencuentros, nuestra media luz, nuestras manos, nuestra historia, nuestra tranquilidad, nuestro trece, nuestros diecisietes... Tu vida y mi vida. No hay nadie que pueda entender esto. Nadie entiende que te echo de menos tanto que pienso en ti y me tiemblan las manos de ganas de acariciarte, como si ellas tuvieran su propio corazón roto por tu piel. Nadie puede entenderlo porque nadie más lo siente, nadie te quiere como te quiero yo; no pueden, porque es imposible. Te quiero hasta que me falta el aire y ya no puedo respirar.  Te quiero hasta esperar que aparezcas al doblar la esquina. Te quiero hasta que se me rompe el corazón cuando veo que no es verdad.

Botes salvavidas.

Escribo desde el fondo del mar, donde la almohada apenas acaba de secarse ya está empapada otra vez, donde los ojos escuecen porque están llenos de sal. Escribo desde el fondo del mar, donde la luz del sol llega apagada y difusa, donde casi no se puede respirar. Pero hay veces que los rayos del sol brillan más y me alcanzan un poco. A veces me llega una bocanada de oxígeno. A veces alguien me dice que sonría, y yo respondo que sonrío casi siempre. Una sonrisa no es sinónimo de felicidad, y lo sabes; sonríe, pero de verdad .  A veces alguien me dice que " para cualquier cosa, cuenta con tu familia veterinaria ". Y me brillan un poco los ojos, tal vez sólo porque llevaba mucho tiempo sin poder respirar en medio de tanto mar. A veces digo  People say I'm crazy, but I think I'm just a little crazy. Y me responden:  You are just in love. Same disease. A veces el fondo del mar me da un respiro. A veces te echo en falta un poco menos que el resto del tiempo, ...

Yo sin ti no quiero.

No hay nubes en el cielo pero llueve nostalgia. Qué manera de echar de menos tan fuerte, tan insana, tan punzante, tan dolorosa. Mis ojos a los tuyos, mi boca a la tuya, mi nariz a tu cuello. Mi piel a tu piel, mis manos a tu cuerpo, mi cuerpo a tus manos. Mis dedos a tu pelo, mi pelo a tus caricias, mi tripa a tus cosquillas, mis sueños a la almohada que encontraron en tu tripa.  Mis piernas a tu enredadera, mi cóncavo a tu convexo y al revés.  Mis oídos a tu voz, en susurros, en besos, en carcajadas. Tu risa, el brillo en tus ojos, tus despedidas que acababan en reencuentros. Tus estaciones, tus autobuses, tus trenes. Tus rosas y tu Palacio de Cristal. Lo pequeña que me sentía a tu lado, y a la vez, qué grande. No había mundo más allá de tus brazos y ahora todo está vacío: mis ojos, mi boca, mi piel, mis oídos, mi corazón, yo. Me llamabas valiente y ahora soy toda una cobarde, sin ti he perdido hasta eso.

Microcuentos.

Cuando menos lo esperaban y donde menos pensaban, se encontraron. Le costó recordar su nombre, y para compensar después lo repetía a todas horas. Érase una vez una confusión tan grande que se evaporó con sólo una canción. La princesa del Palacio de Cristal volvió también su corazón transparente para que él pudiera leerlo todo. Eran como la Luna y el Sol, y ellos también estaban demasiado lejos para besarse.  Aquella rosa estaba destinada a ser distinta y especial, por eso se abrió en diciembre.  Pasaban tanto tiempo sin verse que en la maleta sólo cabían los besos que se debían. Nunca nada era demasiado lejos si tenían abrazos para darse.  Ella tenía el cielo en los ojos, él tenía la esperanza. Juntos lo tenían todo.  Los paseos se volvieron eternos porque sus bocas decían que diez pasos sin tocarse eran demasiados pasos.  Las calles de Madrid se vaciaban en sus brazos.  La nariz congelada de ella encontró un re...

Suspensa.

Mis fallos, mis errores, mis tropezones, mis caídas, mis formas de perderte. Y todas las cosas que se me escapan. Mi frustración y mi rabia. Mi nada que ahora es lo único que tengo, mi sin ti . Mi certeza, esa que dice y reafirma que iría a donde fuera por ti, que el fin del mundo está demasiado cerca si es por ir a buscarte. Mi corazón que late tan fuerte que me va a romper por dentro; cada latido es un grito que te llama. Ven, por favor . Cada cosa que he hecho mal se ríe ahora de mí. Se burla, me aplasta, me ahoga. Cada vez que te he fallado se me clava como un puñal bañado en veneno. Duele, duele mucho, duele hasta llorar. Me duelen las calles llenas de gente porque tú no las vacías. Me duelen los fracasos pero también los triunfos, porque no los celebramos juntos. Me duele la felicidad, por no compartirla contigo.  Rayando el Sol, rayando por ti; esta pena me duele y me quema sin tu amor - Maná.