Dulce.

Rosa palo, dulce, como la casualidad de mirarte cuando me miras. Un alivio suave entre tanta espina. Es casi una sonrisa en mitad de tanta... nada, de tanta falta de sueño y tantos sueños.

Apareces como dándome un pedazo de vida y con eso tengo para subsistir unos días más. Hasta cuando quiera que vuelvas a pasar y a mí me vuelva a pasar este terremoto en el corazón.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mariposa.

Contracorriente

Aún me acuerdo de todo.