Érase una vez un flashback.

No existen los antes y después rotundos, no existen los borrones y cuenta nueva. Existen los inicios, los que van despacio y son de verdad.

aunque no haya nada exacto, hay días que, vistos de lejos, parecen el principio de todo lo nuevo. Días buenos y malos a la vez, principios y finales. Principios de algunos finales. 

Por ejemplo, un jueves de febrero que empieza bien y se tuerce. Y necesito escribir, y prefiero hacerlo sobre lo bonito de cuando salió el Sol y no del desastre de cuando se estrelló contra el suelo intentando anochecer. Y supongo que ahí empezaron, terminaron, y empezaron a terminar algunas cosas.

Ese día empezó a escribirse un érase una vez, y me di cuenta de que quería. Y cuando supe que quería, me di cuenta de que podía. Pues claro que podía. Tal vez así es como nacen las nuevas historias.

Ahora que llego al final de esta vista atrás, he de reconocer que, mientras escribía el "No existen los antes y después rotundos...", pensaba hablar de lo bueno de aquel día, y también de lo malo. Pero vuelvo a quedarme a medias. Con la mejor mitad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mariposa.

Contracorriente

Aún me acuerdo de todo.