Exploradora de vocación.
Hay algún sitio lejos de aquí, que no sé dónde está ni conozco su nombre, que me llama a gritos. Quiere que vaya, y lo descubra, y lo explore, y lo transite caminando de arriba a abajo, y que lo inmortalice en mi memoria, y que al irme suspire con una sonrisa y el deseo de volver. Me pide dejar de ser una parte de mi lista de lugares pendientes y pase a ser una pieza de la lista de paisajes conquistados. Y yo, que escucho con atención los mapas y no encuentro su voz, me resigno a tener que recorrer el mundo entero para hallarlo. Y tal vez nunca lo encuentre, y tenga que seguir viajando, y descubriendo, y explorando, y transitando, e inmortalizando. Y marchándome pensando en volver. Dejándome rincones aún ocultos como excusa para regresar. Tengo los zapatos cansados de saberse de memoria el suelo que pisan, exigen sorprenderse. Cada vez que parpadeo, mis ojos esperan encontrarse algo nuevo, algo que jamás hayan mirado, pero a ciudad se repite casi hasta el hastío....