Cloudy sunday.

Los domingos me faltas el doble.

Y ojalá no pasara, bien porque terminara tu ausencia o porque terminara mi necesidad. Ya no sé si estoy en condiciones de exigir mi final favorito, con que acabe puedo conformarme.

Siempre te necesité, tal vez demasiado. Y ahora a veces todavía un poco, pero ni te busco ni pretendo encontrarte. Tampoco he sabido nunca decirte adiós con la seguridad que me merezco. Me despido  siempre con la mano, dejando la puerta y la ventana abiertas, la luz encendida y tu canción favorita a todo volumen. Por si acaso.

Los domingos se cortaron con el mismo patrón que la nostalgia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mariposa.

Contracorriente

Aún me acuerdo de todo.