Mérite.

No te mereces París. Ni sus besos, ni sus luces. No te mereces sus adoquines, ni su música, ni el Sena. No te mereces sus amaneceres, ni sus atardeceres, ni las veinticuatro horas de su reloj. No te mereces sus piedras, sus gárgolas, su cielo. Ni sus letras, ni su delicadeza. No te mereces sus vistas, ni su aire, ni sus estrellas.

No te mereces nada que te toque el corazón. Ni para que se estremezca ni para que se te rompa. Que se quede inerte, así, para siempre.

No hay nada en tus ojos que alguna vez me haya dicho que sientes algo. No he visto nada en ti que revele un mínimo de sensibilidad. He visto ladrillos en paredes con más dulzura que tú.

No te mereces una caricia ni de las sábanas esta noche.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mariposa.

Contracorriente

Aún me acuerdo de todo.