Flashback.
Me despierto, justo mientras abres la puerta. Pero dejo los ojos cerrados y te acercas. Un beso. Buenos días, princesa. Más besos. Un refugio en tus brazos. Muy poca luz, porque no hace falta más. De hecho, no hace falta nada, salvo tú y yo.
Y el amor; el amor que se escapa en cada beso y cada caricia, el amor que se escapa como se escapa la ropa cuando sabe que está de más. Y el amor; el amor que se cuela entre tus labios y mi piel, el amor que se cuela entre mis manos y los caminos que tanto adoro pintar y recorrer en tu espalda.
Al recordar vuelo, y luego volver a la realidad no es ya un aterrizaje forzoso, sino estrellarme.
Muchas veces pensé en la cantidad de casualidades que se dieron para que nos encontráramos, y se me encogía el corazón al pensar en la posibilidad de que una hubiera fallado. Pero luego respiraba, porque sabía que si no nos hubiéramos encontrado allí en ese momento, habría sido más tarde en cualquier otro lugar.
Igual es que somos humanos. Después de la derrota de la Armada Invencible, alguien decidió que un barco tenía que ser el Insumergible R. M. S. Titanic. Y luego, tú y yo nos dijimos "para siempre".
Muchas veces pensé en la cantidad de casualidades que se dieron para que nos encontráramos, y se me encogía el corazón al pensar en la posibilidad de que una hubiera fallado. Pero luego respiraba, porque sabía que si no nos hubiéramos encontrado allí en ese momento, habría sido más tarde en cualquier otro lugar.
Igual es que somos humanos. Después de la derrota de la Armada Invencible, alguien decidió que un barco tenía que ser el Insumergible R. M. S. Titanic. Y luego, tú y yo nos dijimos "para siempre".
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