Inútil.
No me sirves de nada, maldita nube de algodón sobre el cielo extrañamente azul de Madrid. No me sirves para imaginar verlo todo desde ahí arriba, no me sirves para adorarte, para desear acariciarte o para querer descansar mis propios sueños en medio de tu blancura.
No me sirves de nada tan lejos, tan inalcanzable. No me sirves para nada más que para frustrarme, como una metáfora de todo aquello que más anhelo y que no tengo, nunca sabré si por llegar demasiado pronto o demasiado tarde.
No me sirves de nada, maldita nube de algodón, no me sirves si te veo desde Madrid.
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