Mi metro cuadrado.
Sin ti, el metro cuadrado que me rodea se me ha quedado grande. Dime, quién me lo llena ahora de abrazos, de caricias en el pelo, de besos en la nariz, de sonrisas que se tocan.
A veces intento quitarle el polvo que se acumula en las esquinas, y tu olor se levanta como un vendaval, sin dejarme respirar. A veces se me mete la arena en los ojos, e intento escapar de este metro cuadrado que no me deja ir. A veces me coges de la mano por debajo del mantel, y la aprietas fuerte varias veces. Trece veces.
Nunca quise medirnos en kilómetros, nunca lo hice. Nunca estuviste demasiado lejos, ni lo suficientemente cerca. Ni siquiera cuando nos separaba menos de un milímetro, ni siquiera cuando me besabas. Todavía podíamos acercarnos más.
A golpes de paciencia devoramos cualquier distancia, cualquier medida del espacio. El tiempo podía pasar, si quería, que nosotros nos queríamos más. Y podríamos seguir haciéndolo, si el que quisieras fueras tú.
Porque si el amor se deshace... lo vuelves a hacer.
A veces intento quitarle el polvo que se acumula en las esquinas, y tu olor se levanta como un vendaval, sin dejarme respirar. A veces se me mete la arena en los ojos, e intento escapar de este metro cuadrado que no me deja ir. A veces me coges de la mano por debajo del mantel, y la aprietas fuerte varias veces. Trece veces.
Nunca quise medirnos en kilómetros, nunca lo hice. Nunca estuviste demasiado lejos, ni lo suficientemente cerca. Ni siquiera cuando nos separaba menos de un milímetro, ni siquiera cuando me besabas. Todavía podíamos acercarnos más.
A golpes de paciencia devoramos cualquier distancia, cualquier medida del espacio. El tiempo podía pasar, si quería, que nosotros nos queríamos más. Y podríamos seguir haciéndolo, si el que quisieras fueras tú.
Porque si el amor se deshace... lo vuelves a hacer.
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